Factores que alteran el equilibrio

Nuestro cuerpo es una auténtica maravilla y nos avisa cuando tiene una carencia nutricional. El objetivo es mantener el equilibrio entre lo que almacena y lo que gasta. Pero ese equilibrio puede verse alterado por diferentes factores, que normalmente se traducen en un aumento considerable de los depósitos de grasa.

Algunos de los factores principales que alteran el equilibrio son:

Enfermedad

Algunas enfermedades (bulimia, anorexia, depresión, estrés, fibrosis quística, hipertiroidismo) causan trastornos en el mecanismo del hambre, provocando o inhibiendo esta sensación.

Los beneficios de una dieta equilibrada deberían hacerse evidentes en nuestro estado físico y psíquico, si estos no se producen, podría ser síntoma de una enfermedad. Por eso, si observamos una respuesta anormal de nuestro organismo, deberíamos acudir a un especialista.

Estímulos externos que influyen en el apetito

El olor, el gusto, la vista, el entorno familiar, las compañías, la publicidad, la cultura, pueden influir en nuestra voluntad haciendo que comamos más o menos de lo que sería necesario para mantener el peso corporal.

Falta de regularidad, malos hábitos

No guardar un horario fijo para las diferentes comidas, saltarnos el desayuno o lo cena, comer de manera precipitada, de pie, atendiendo otros quehaceres. Todo esto también afecta a la respuesta de nuestro organismo.

Desequilibrio nutricional

Para satisfacer las necesidades de nuestro cuerpo, tenemos que suministrar la cantidad adecuada de proteínas, hidratos de carbono y grasas. Una dieta desproporcionada, con un exceso de grasas o pobre en proteínas o hidratos de carbona, alteraría el equilibrio. Aunque la proporción no es crítica, ya que nuestro metabolismo puede obtener la energía de cualquiera de los tres grupos, si es necesario mantenerla dentro de unos límites.

Falta de ejercicio físico

Las tareas laborales de la sociedad actual no están relacionadas con ejercicios vigorosos y los adelantos técnicos que aporta la vida moderna hace que las personas adopten estilos de vida menos activos. Esta falta de actividad física también resulta perjudicial para nuestra salud. Como vemos, hay diversos factores que debemos tener en cuenta si queremos alimentarnos de forma adecuada. Los que tienen que ver con la “Dieta” o el “Ejercicio” los examinaremos con más detenimiento es esas secciones, pero, lo aquí expuesto, nos permite sacar algunas conclusiones.

Debemos atender a nuestro organismo y hacer caso de las señales que nos envía. Las señales del hambre y de la saciedad, incluso otras que pueden provocarnos apetencia por algún alimento en particular, son enviadas por el Sistema Nervioso Central para atender las necesidades del conjunto de nuestras células. Muchas veces no hacemos caso de esas señales, quizás porque damos prioridad a otras necesidades psíquicas o sociales, o simplemente porque hemos perdido la facultad de captarlas. En el próximo artículo consideraremos estas señales.

Mecanismo del hambre y apetito

 

Comentarios   

 
0 #1 Marcella 24-08-2015 01:06
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