"Si es más caro..., debe ser mejor"   

Seguro que hemos oído muchas veces esta expresión. Lo cierto es que parece que es una conclusión razonable. No obstante, cuando se trata de alimentos, esta conclusión no es siempre correcta. En la mayoría de los casos, el precio que tenemos que pagar por un alimento no tiene nada que ver con el valor nutritivo de éste.

Ley de la oferta y la demanda

Una sociedad capitalista como la nuestra se rige por la ley de la oferta y la demanda. Cuando la oferta de un producto supera la demanda, el precio baja, y cuando la demanda supera la oferta, el precio sube. No se tiene en cuenta el valor nutritivo del producto en cuestión.

Es cierto que la elaboración de un producto influye en su precio, pero no es el único factor, ni el más relevante. Por otra parte, muchos productos alimenticios no necesitan elaboración.

A modo de ejemplo consideremos las carnes. Todas las carnes proporcionan entre un 15 y 20% de proteínas, que son consideradas de muy buena calidad ya que proporcionan todos los aminoácidos esenciales necesarios. Lo que mayormente diferencia unas carnes de otras es su contenido en grasas, que pude variar de menos de un 2%, a una proporción superior al 30%. Si solo tenemos en cuenta el aporte proteico, podríamos decir que todas las carnes tienen un valor nutritivo parecido, no obstante, la diferencia de precio de unas carnes a otras puede ser considerable. Si, por otra parte, tenemos en cuenta que uno de los principales problemas en la alimentación es el exceso en el consumo de grasas, entonces, llegamos a la conclusión de que una carne con bajo contenido de grasa, como la pechuga de pollo, es mejor que la costilla de cordero con una proporción de grasa superior al 20%.

El precio no determina el valor nutritivo de un alimento

Como vemos con este ejemplo, se puede dar el caso, y es bastante frecuente, que el alimento mas caro sea el peor. Pero la diferencia en la relación calidad/precio puede ser mucho mayor cuando la comparación la hacemos entre dos comidas compuestas por varios ingredientes. Podríamos gastar diez veces más en un menú elaborado con componentes caros pero de escaso valor nutritivo, que en un menú a base de alimentos baratos mucho mejores desde el punto de vista nutricional.

El punto que queremos resaltar es que al elaborar una dieta sana y equilibrada, el precio de los productos no debería ser el factor a tomar en cuenta, sino, mas bien, deberíamos fijarnos en los nutrientes que cada alimento contiene, y en las necesidades de nuestro organismo que debemos satisfacer.

Es difícil adquirir un punto de vista correcto de lo que significa “comer bien” y adquirir buenos hábitos alimenticios, cuando toda la maquinaria propagandística de esta sociedad está enfocada a incentivar el consumo  con el objetivo de incrementar las ganancias. Pero..., ese es un reto que debemos asumir si queremos cultivar buenos hábitos alimenticios.

Con el próximo artículo empezaremos a hablar de “buenos hábitos alimenticios”.

Buenos hábitos alimenticios: Dieta variada

 

Comentarios   

 
0 #1 Maribel 15-06-2014 17:27
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